Lo que tradicionalmente se ha definido como “causa palestina” trasciende el simple enfrentamiento entre israelíes y palestinos. Entre las dos grandes facciones palestinas –Fatah y Hamas- hay una historia de desencuentros que, recientemente, se ha visto reflejada en un conflicto fratricida que recorría las calles de la franja de Gaza. Aunque no es menos cierto que en sus enfrentamientos con Israel, enemigo común, hayan llegado a coincidir en sus modos de lucha, las dos intifadas.
Las dos concepciones son antítesis políticas, se trata de islamismo frente a nacionalismo seglar. Que, de momento aquí, no son algo sincrético como sucedió en el sur de Líbano con Hezbollah y su líder Hassan Nasralá. La cuestión fundamental es saber si el creciente apoyo a Hamas le llevará a liderar la política de los territorios palestinos y, de ser así, qué itinerario tomará. Lo que parece incuestionable es que en el ascenso de Hamas ha tenido mucho que ver Israel que apoyó a la facción en lo momentos de crisis con la OLP con el fin de debilitarla, además de todo el elenco de políticas sociales que le han reportado un rol de cercanía y honradez del que dista mucho la praxis política de Fatah.
La evolución de Hamas, a diferencia de Fatah que ha tenido el control político desde el principio con su ideología nacionalista secular, pasó de un movimiento islamista misionario, fruto de la Hermandad Musulmana, que no se implicaba en la lucha política palestina, con objetivos orientados a la reislamización de la sociedad Palestina –con población cristiana o poco islamizada- a un islamismo político que tiene su escenario de operaciones en la antigua Cisjordania.
Esta postura implica que unifica conceptos como nacionalismo e islamismo, impensable en su ideario fundacional, llegando a incorporar elementos del nacionalismo palestino a su causa islamista e islamizando la identidad palestina. Pero además, utiliza prácticas islamistas como la yihad que reniega, por ser incompatible con la Ummah, de fronteras o naciones fuera de la gran comunidad islámica.
Las nuevas corrientes de los pensadores musulmanes han salido al paso de estas contradicciones señalando que, por un lado, que están los objetivos a corto plazo, de marcado carácter nacional, y por otro los objetivos a largo plazo, la comunidad musulmana.
Actualmente la población palestina, tras las últimas elecciones, ha decidido que quiere tener a Hamas dirigiendo sus pasos, pero en la versión que defiende la territorialidad de palestina y el concepto de Estado-nación. Con esto se plantea un problema porque ahora se agudiza la competencia por el poder entre las dos concepciones, los nacionalistas de Fatah y los islamistas de Hamas.
Desde que los islamistas adquirieron fuerza se ha asistido a un proceso de islamización de los nacionalistas y de nacionalización de Hamas. Ambas formaciones, han concretado sus discursos en un nacional-islamismo que, pese a parecer lo mismo cambia en sus objetivos ya que Fatah considera la liberación de Palestina el fin en sí mismo, enfatizando cada vez más su mensaje religioso, y Hamas considera la liberación de Palestina el paso previo para una lucha mayor, restaurar la Ummah.